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SE ME PARÓ EL CORAZÓN

Todo empezó un verano en la playa de las Delicias, en San Carlos de la Rápita. Yo iba con una amiga llamada Cristina, a pasar el día y a pasarlo bien, porque Cristina acababa de salir de una relación  de dos años. Yo, Paula, tenía dieciséis años. Nunca me había pasado por la cabeza tener una relación seria, pues a esta edad en lo último que piensa una es meterse en líos como tener novio, lo tenía demasiado claro.

Y entonces, apareció él, alto, moreno, con ojos verdes...Para los que digan que el amor a primera vista no existe, yo les afirmo que eso no es cierto. Cristina vio la cara de embobada que se me quedo, pero no podía ser, creía estar soñando. En ese preciso momento Cristina me preguntó, quien era el afortunado por el que me había quedado con esa cara de boba, no podía hablar, me quedé en blanco. Veo que mi amiga Cristina va directamente hacia él, y le murmura algo en el oído. Rápidamente, él se giró y me miró con esos ojos verdes que tenia, mientras Cristina  se iba acercando a mí. Vi que él venía detrás,  mi cara…mi cara era parecida a la de un tomate al que acababan de exprimir.

Yo era muy vergonzosa, me di la vuelta y me metí  en el agua, hasta que Cristina adivinó que no tenía pensado salir del agua hasta que ese chico se fuera. Llegó la hora de salir del agua y preguntarle a Cristina quién era ese chico y de qué le conocía. Entones me explicó que era amigo de su ex, Ángel, y que era muy buen chico y me quería conocer. Su nombre era Alex, y era un pedazo de hombre.

El sol ya se escondía, y pensamos que ya sería hora de irse a casa a arreglarnos, porque teníamos pensado salir un rato por la noche a ver el ambiente que podía haber. Llegué a casa, me duché, me arreglé y recapacité. No podía tener esa vergüenza con ese chico que me volvía loca, tenía que hacer algo para conocerle y pode mirarle los ojos. Se hizo la hora de salir. Primero le dije a Cristina que prefería tomarme una cerveza para ir un poco más decidida, y a ella le pareció buena idea. Llegamos a la discoteca del pueblo. De repente, Alex pasó por delante de mí, yo me giré para irme con Cristina, pero ella había desaparecido... El me cogió de la mano y me llevó afuera.  En ese momento yo me sentía perfectamente, era como un sueño. En ese momento, apareció mi amiga, borracha, y me dijo que teníamos que irnos a casa pues se encontraba mal. Yo no le pude decir que no aunque era uno de los mejores momentos de mi vida. Me fui con Cristina. Alex me dijo que lo entendía y que pronto nos volveríamos a ver.

Iba paseando con mi amiga para que pudiera llegar bien a casa, y me explicó que había conocido a un chico estupendo pero que no recordaba lo sucedido con él.

Al día siguiente, Cristina vino a mi casa como todos los días, para ir a la playa. Yo bajé y nos fuimos. Acababa de cerrar la puerta cuando nos cruzamos con Alex, acompañado de su amigo.  A Cristina ese chico le sonaba mucho. Alex y yo pudimos conversar un poco hasta que Cristina me interrumpió y me dijo que nos teníamos que ir, que ese chico era el que había conocido la noche anterior y que no se acordaba de nada.

Pasaron dos meses y Cristina estaba nerviosa, con miedo. Yo aún no sabía qué le podía pasar. Hacía dos semanas que estaba rara. Al final le pregunté qué le pasaba. Cristina empezó a decirme que ya le debería de haber venido la regla, que tenía nauseas y que no sabía de qué. Entonces recordó la noche que se emborrachó. Me puse blanca, y le dije que fuéramos inmediatamente a urgencias a que le dijeran qué tenía que hacer. Una vez estábamos allí , el Dr. Manuel le atendió y le dijo que estaba embarazada. Cristina empalideció, y se desmayó. El Dr. Manuel mojó un trozo de algodón con alcohol y se lo acercó a la nariz para que se despejase.  Cristina reaccionó. La levanté poco a poco y la acompañé hasta la puerta. Llegamos a casa y mientras Cristina lloraba desconsoladamente yo me informé de quién era él. Su nombre era Antonio González Martin, tenía 25 años. Lo único que podía hacer era ponerme en contacto con él, y eso hice.

Como me suponía, Antonio no tenía ni idea de lo sucedido, así que se lo expliqué. Se quedó sin habla. Le dije que sería mejor vernos con Cristina al día siguiente, por la tarde, en la playa. Al día, siguiente, las dos estaban en la playa, pero Antonio no llegaba. Pasaron dos horas y él, sin aparecer. Al final, nos fuimos a casa. Cristina, nerviosa y yo sin saber qué decirle. Intenté llamarlo pero tenía el móvil siempre apagado. Cristina estaba deshecha y se sentó en la cama mirando al suelo, pensativa. Le dije que se tomara su tiempo y que me avisara cuando tuviera la decisión tomada.

Tres días después, Cristina dio señales de vida, y me hizo ir a su casa rápidamente. Lo primero que me dijo fue que no la abandonara en ningún momento tomara la decisión que tomara. Horas después nos fuimos a  urgencias y preguntamos que se tenía que hacer para abortar y cuánto costaba. El dinero era un problema para Cristina porque sus padres no tenían que enterarse de nada. El Dr. Manuel les informó de que el aborto era gratuito pero que sus padres debían dar su consentimiento. Pero Cristina se negaba.

Dos meses después, el problema se fue solucionando y Cristina ya estaba en condiciones. Un día, decidí llamar a Álex, pero ya era demasiado tarde, pues estaba saliendo con otra chica, Laura. Se me cayó el mundo encima, me fui a casa, y estuve allí todo el día, hasta que vino Cristina y me pidió disculpas.

Pasaron casi los tres meses de verano, ya estábamos a principios de septiembre, y yo seguía con mis ligoteos de una noche y nada más.. Una noche, Alex me llamó, yo no me quise hacer ilusiones..

-¡Dime Alex!

-Hola ,Paula, verás, he tenido un problema y me gustaría hablarlo contigo ya que me pareces ser buena psicóloga, o al menos con Cristina lo has sido…

-Mmm, bueno cuando quieras, ¿pero es grave?

-No, pero me gustaría verte en persona.

-Bueno quedamos a media tarde en el chiringuito de la playa, ¿te parece?

-Vale, nos vemos allí!

 

A media tarde yo ya estaba en el chiringuito de la playa sentada tomándome un refresco. Cinco minutos después apareció él. Hacía días que no lo veía y me alegró verlo y saber que podría estar un rato conversando con él, se me subió la autoestima. Llegó  con su mochila de deporte y con sus gafas de sol. Me dio dos besos y se sentó. Lo vi un poco nervioso , y pensé que podía ser algo importante para él y que por eso estaba así. Al principio no sabía cómo empezar, pero al final cogió el hilo y empezó a explicarme lo que le había pasado con Laura. Yo no entendi muy bien qué me quería decir.

-No te he  podido olvidar, por eso he dejado a Laura - cogió su bolsa y se fue...

Me quedé boquiabierta, no sabía cómo reaccionar Al final pensé en pedir consejo a Cristina, pero... ¿dónde demonios estaba Cristina? La llamé y no me contestó. Pense que estaría en casa, asi que fui a ver si estaba allí. Llamé al timbre y me contestó su madre. Me dijo que había quedado con alguien en el parque. Me fui directa hacia allá. Y entonces los vi, Cristina estaba con Ángel. Estaban abrazándose en el banco de madera. Disgustada, me fui corriendo de alli pues Angel había hecho mucho daño a Cristina. Decidí irme a casa a pensar. Acababa de darme cuenta de que mi amiga Cristina me estaba decepcionando . Pero ella me vio, y se levantó rápidamente del banco donde estaba con su ex, cogió sus cosas y corrió en mi busca. Yo no podía más, me ahogaba, y tuve que parar. Entonces me cogió de la mano y me suplicó que le dejara hablar.

Mi corazón latía muy rápido, más de lo normal. Mientras Cristina me hablaba, veía cómo todo giraba alrededor de mí y oía repetidamente lo que me decía Cristina, hasta que me desplomé en el suelo, noté que mi cabeza sangraba del golpe que me había pegado, pero no sentía dolor. Fueron diez segundos muy intensos y poco a poco se me fueron cerrando los ojos. Se me taparon los oídos y no podía oír lo que decía la gente de mi alrededor, hasta que al final se me paró el corazón.

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